Recuerdan a víctimas del castrismo


Un servicio religioso ecuménico, con representantes de diversos credos cristianos, celebró ayer la memoria de 10,000 cubanos que se estima han fallecido desde la instauración del régimen de Fidel Castro en Cuba en 1959, en una emotiva ceremonia a la que asistieron familiares de las víctimas y activistas del exilio venidos de todas partes de Estados Unidos y Canadá.

El evento central del llamado Memorial Cubano, que se realiza por sexta vez, se inició anoche con la bendición de las miles de cruces simbólicamente ordenadas en un camposanto temporal levantado dentro del Parque Tamiami, con el nombre de cada una de los personas fallecidas ''por la libertad de Cuba'' y cuya historia está rigurosamente documentada, dijo Emilio Solernou, uno de los organizadores.

Al pie de una cruz de 15 pies de altura, que recordó a los fallecidos cuyos casos no han sido documentados, se congregó una multitud con banderas y velas encendidas, flanqueada por un pelotón de oficiales cubanos de la Asociación Americana de Veteranos.

''Nadie de nosotros puede quedar impávido ante estas cruces'', dijo el sacerdote católico José Luis Menéndez, al comenzar el servicio religioso. ''Son un símbolo de todo el sufrimiento de un pueblo. Y ante este altar del dolor del pueblo cubano, nos reunirmos para rezar'', dijo el padre Menéndez.

Entre los presentes estaba Yolanda Jiménez, de 72 años, cuyo hermano Orlando falleció en noviembre de 1958 cuando el avión donde viajaba, secuestrado por insurgentes castristas, desapareció en la Bahía de Nipe, en el oriente de la isla.

''Este es el único desahogo que hemos tenido en la familia, porque el cuerpo de Orlando nunca apareció'', rememoró.

Anolan Ponce, activista de la organización Mar por Cuba, acudió para recordar a dos familiares suyos que murieron violentamente por su oposición a la revolución castrista: los hermanos Reinaldo y Esteban Martínez.

Reinaldo terminó fusilado en su casa frente a sus hijos luego que se negara a revelar el escondite de un grupo de alzados. Esteban murió quemado cuando fuerzas castristas incendiaron un cañaveral donde se escondió, tras el fracaso de la invasión de Bahía Cochinos.

El memorial atrajo numerosos visitantes durante los tres días de su apertura, incluyendo cubanos que vinieron desde Canadá, Texas, Atlanta y Washington, y personas que conocieron o defendieron a luchadores anticastristas que fueron fusilados en la década de los 60. ''Todos los años vengo como voluntario para rendir homenaje a los caídos'', dijo Mario Sánchez, que llegó esta semana desde Austin, Texas.

''Todo cubano debe rendir culto, honor y gratitud a aquellos que han ofrecido su vida por la libertad de Cuba'', dio Manuel Salavarría, reverendo de la Iglesia Episcopal en Miami.

El memorial será clausurado oficialmente hoy a las 5 p.m., en el Parque Tamiami.

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